El Quijote en la calle | Don Quixote on the streets |  Le Quixote dans la rue

El próximo 10 de mayo a las 18:00 horas, Argamasilla llevará a la calle Gran Vía, número, 45 de la capital, -donde se encuentra la oficina de turismo de Castilla La Mancha de Madrid- su fiesta El Quijote en la Calle, organizada principalmente por la Concejalía de Cultura y la Asociación Tiquitoc Teatro de la localidad. Una actividad que, en su vigésima edición, aspira a convertirse en fiesta de interés turístico regional y que pone de manifiesto una vez más la estrecha relación de la población con la literatura española en general y con El Quijote en particular.

Esta relación no se ha desarrollado de cualquier manera, sino ocupando con letras de oro las más altas instancias de las letras españolas. De hecho, Alonso de Avellaneda, Azorín e infinidad de cervantistas han ubicado en la población el inicio de las aventuras de El Quijote, es decir, el lugar de la Mancha que algún día Cervantes quiso olvidar. Un convencimiento que parte ya de la publicación de la Primera Parte del Quijote, en 1605 cuyo capítulo 52 concluye con los sonetos y epitafios de los famosos académicos de la Argamasilla. Literalmente, puede leerse: los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha, en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha.

Aún menos duda queda en El Quijote apócrifo del citado Avellaneda, quien mencionó explícitamente en su obra varias veces a la población.

Así pues, con el permiso de El Toboso, ninguna otra localidad tiene tantas menciones en la obra como ésta, por más que Cervantes insistiera en borrar cualquier mención posterior a población alguna asociada a “el lugar”. Sin embargo y desde entonces, la relación del Quijote con Argamasilla será ya imperecedera y se verá reforzada con la noticia de los problemas con la justicia que tuvo el escritor en esta ciudad y que le condenaron a prisión en la misma. Se dice que cumplió su pena en la famosa Cueva de Medrano, de la localidad, donde hoy se ubica uno de los centros más famosos, si no el más, del cervantismo en el mundo.

No sólo El Quijote.

Fueran o no ciertos estos extremos, así como muchos otros indicios expresados en la misma línea, tanto la población, como su Casa de Medrano son hoy referencias para literatos de todo el mundo. Y no han sido pocos los que la han visitado y se han maravillado con su magia, desde el nombrado Azorín hasta Vargas Llosa, pasando por Rubén Darío, quienes mostraron su emoción por encontrarse en uno de los lugares más emblemáticos de la literatura universal. Tan es así, que incluso una famosa editorial decimonónica, la de Manuel Rivadeneyra, quiso instalar sus máquinas de edición en la misma cueva, a fin de editar in situ quijotes en tan enigmático lugar y así lo hizo; lo mismo que un pintor y poeta de la generación del 27, Gregorio Prieto, inauguró allí su fundación y allí ubico una exposición permanente.

Y así infinidad de anécdotas sobre la cultura que volvieron a cobrar sentido en tiempos de Azorín, cuando otro espacio de la población empezó a adquirir un gran valor literario. Se trata de la Botica de los Académicos, como fue nombrada por José Martínez Ruiz, quien se instaló en la población con el fin de cubrir el centenario (tercero) de la magna obra. Allí se reunían las personas más cultas de la población y rápidamente Azorín hizo migas con ellos, hasta el punto de identificarlos con los académicos de Argamasilla de El Quijote. Nacía un nuevo emblema de la población, como también se originaba un nuevo sentido de la Ruta del Quijote, que derivaría en lo que hoy conocemos desde una visión más turística.

Y así se podrían relatar otros espacios, como su iglesia, su relación con las lagunas de Ruidera y tantos y tantos otros lugares de Argamasilla que hacen que se rezume literatura por todos los poros de esta población. Y no sólo lugares, sino también eventos culturales y literarios, que han tenido lugar en la población durante décadas rememorando la tremenda relación de una población con la cultura, como pocas veces se ha visto. El último episodio, el Quijote en la Calle, donde es la propia población la que rinde culto a la obra que inició todo. Una fiesta que cumple su vigésimo aniversario y que aspira ahora con merecimiento a ser considerada de Interés Turístico Regional, pues el interés cultural ya lo tiene de por sí.

Obra emblemática de Argamasilla.

Como en Fuente Obejuna, en Olmedo o en Teruel, cada una con su historia, es la propia población la que se dedica a interpretar una obra de teatro o una leyenda en la calle y la cosa ha ido en franco crecimiento pudiéndose asistir hoy a montajes auténticamente espectaculares. El evento, dirigido por la directora de Tiquitoc Teatro, Dña. Pilar Serrano de Menchén, cuenta con la participación de cientos de vecinos de Argamasilla de todas las edades, siendo también habitual la colaboración de numerosas asociaciones socioculturales de la localidad, como la Agrupación de Coros y Danzas Mancha Verde o la Agrupación Musical Maestro Martín Díaz. Como espectadores, no menos de 1000 en cada función, al ser realizada al aire libre.

Es la población quien lo vive de forma masiva, haciendo la única fiesta popular existente derivada de la obra cervantina y es que sólo le faltaba al Quijote generar una fiesta popular, después de haber  llegado a las tablas, la ópera, el musical, el cine, los dibujos animados y tantos otros medios. Ahora ya también puede decirse que ha devenido en fiesta popular. Un nuevo hito cultural para la población que se sumerge cada mes de junio en su representación para que sus moradores y visitantes se identifiquen con el manchego más universal, Don Quijote, o con el resto de personajes que aparecen en la obra y que en adaptaciones originales dan el salto de la novela a las calles de Argamasilla.

Imágenes de anteriores ediciones